La Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia

 

Una mujer muy sencilla, seglar, consagrada a Dios, sin saberes humanos y al mismo tiempo un testigo providencial de la verdad de la fe; una fuente de sabiduría amorosa que nos hace descubrir, gustar, vivir y llenarnos de la realidad portentosa que Dios ha obrado con nosotros al hacernos Iglesia católica, apostólica y bajo la Sede de Pedro.

Dios la introdujo en el secreto de su vida íntima del modo sorprendente que Él sólo sabe. Le mostró sus misterios, se los dio a vivir y participar, y la envió a proclamarlos con el mandato de “¡Vete y dilo! ¡Esto es para todos!”. El mismo Señor la impulsó poderosamente a que le hiciese La Obra de la Iglesia, con todo lo que Él le había manifestado.

Para definir en pocas palabras la vida de la Madre Trinidad, se podría decir que es una vida de tremendos gozosos y consoladores contrastes. Toda ella es un tejido de grandiosidad y sencillez, de impotencia humana y de arrollador poderío divino, de vivencia profunda y de la desapercibida naturalidad de una joven de pueblo o de una mujer de su casa que comunica con la viveza, la espontaneidad y el colorido del lenguaje popular andaluz, torrentes de sabiduría sobre los misterios más hondos de la fe católica. Ese contraste es expresión viva de la pobreza y limitación humana y de los horizontes sin límites por los que clama nuestro corazón. Por eso, cuando nos acercamos a él, nos subyuga con su fuerza de verdad irresistible.

La Madre Trinidad es como el eco palpitante de aquellas palabras de Jesús: “Gracias te doy, Padre, porque ocultaste estas cosas a los sabios y prudentes y se las revelaste a los pequeños” (Lc 10, 21). Es como si el Señor, a través de ella, quisiera decir hoy al sacerdote, a las almas consagradas, al trabajador del campo, a la mujer de la limpieza, al joven que se empieza a abrir a la vida o al hombre engullido por el tráfico de las grandes ciudades: “mira, todo mi amor infinito es para ti. He muerto en una cruz para hacerte Dios por participación; y, en mi Iglesia, he dejado tesoros insondables para repletarte de la felicidad que buscas sin encontrar…

La Obra de la Iglesia

 
La Obra de la Iglesia, a la cual está encomendada nuestra parroquia, fue fundada por la Madre Trinidad de la Santa Madre Iglesia en el año 1959. Es una institución de Derecho Pontificio –aprobada en 1997 por Juan Pablo II– formada por toda clase de personas: Obispos, sacerdotes, hombres y mujeres consagrados a Dios, matrimonios, jóvenes y niños. Todos ellos dispuestos a vivir profundamente su ser de Iglesia ayudando al Papa y a los Obispos a hacer la obra esencial que Cristo les encomendó.

El amplio conjunto de personas, instituciones y actividades que abarca La Obra de la Iglesia ha sido proyectado por la Madre Trinidad hacia una misión directamente apostólica. En su acción colectiva, La Obra quiere ser una manifestación perenne del misterio de la Iglesia y por eso sacerdotes y seglares participan conjuntamente según las posibilidades de cada uno en todos los quehaceres apostólicos. En las parroquias encomendadas a ella, se procura dar la vida divina a los feligreses, y dársela en abundancia por los medios tan ricos y variados de que dispone la acción parroquial, de forma que los fieles tomen conciencia de su cristianismo y ejerzan la caridad para con Dios y para con el prójimo intentando resolver los problemas espirituales y materiales de la feligresía.

La Madre Trinidad acogida paternalmente por el Santo Padre Juan Pablo II en una audiencia privada.<br />(3 de febrero de 1996)En sus casas de apostolado, La Obra de la Iglesia organiza para toda clase de personas “Retiro sobre el Plan de Dios en la Iglesia”, “Vivencias de Iglesia”, “Días de Orientación Juvenil”, charlas semanales, convivencias, etc. y también sus miembros van a otras parroquias, a comunidades religiosas, seminarios, colegios… a presentar en formas adecuadas para cada caso el insondable misterio de la Iglesia.

El millar de charlas de la Madre Trinidad, recogidas en cinta magnetofónica o en vídeo, y sus numerosos escritos, que ocupan hoy más de cuarenta amplios volúmenes, son un tesoro de luz y vida para la Iglesia, son la fuente de la que los miembros de La Obra de la Iglesia cogen para dar en abundancia a los demás. El contacto con la riqueza de la Iglesia a través de la doctrina y la vivencia de la Madre Trinidad, mantenido día a día, es lo que les va capacitando para descubrir esa misma riqueza, desentrañarla y manifestarla.

Son muchos ya los miles de personas que, bien en los centros de La Obra de la Iglesia o bien fuera de ellos, han recibido esa teología viva, ese dogma encendido en el amor, de que habla la Madre Trinidad.

 

Para saber más…

 

 
                                                                                                                           
Artículo “Tesoro de luz y vida
para la Iglesia”

 

Libro “La Madre Trinidad y
su Obra de la Iglesia”
 
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Vídeo “La Madre Trinidad y
su Obra de la Iglesia”
 
Página web de La Obra de la Iglesia